
Corría el año 1996, entonces con dieciocho años asistí al Festimad que tuvo lugar en el Parque del Soto. Era la primera y última vez que veía a Hamlet. Los madrileños eran los primeros de los cuatro grupos que encabezaban el cartel del escenario principal. Tras ellos, Rancid, Rage Against the Machine y Cypress Hill, en una tarde noche única para mis oídos. Este sábado repetí experiencia con una banda que continúa poseyendo un directo demoledor.
La segunda fecha de la gira que Hamlet está haciendo con motivo de la publicación de su último trabajo, ‘La puta y el diablo’, les hizo parar en su ciudad, Madrid. El viernes comenzaban el tour en Sevilla presentando en directo los temas de su noveno álbum de estudio.
Con Infernoise de teloneros, Hamlet hizo temblar los cimientos de la céntrica sala Joy Eslava, durante la dos horas de concierto que ofrecieron. Como fondo el dibujo de la portada de su último disco y sobre el escenario, Paco Sánchez (batería), al que el día le coincidió con su cumpleaños, Álvaro Tenorio (bajo), Alberto Martín (guitarra) y los incombustibles y miembros del grupo desde sus inicios Luís Tárraga (guitarra) y Molly (voz).
En la sala Joy se pudo ver a unos Hamlet muy cómodos que en Madrid se sienten como en casa. Ya lo dijo Molly antes de tomarse un breve descanso para rematar con los bises: “Hamlet con Madrid y Madrid con Hamlet”. La voz del grupo madrileño no paró de animar e incitar a los presentes para que la energía no decayera. Está claro que cuando la banda hace su trabajo el público responde, así el binomio y la comunicación es perfecta y la noche del sábado quedó ejemplificado.
El sonido y el ritmo que Hamlet propone no paró de retumbar por la sala del antiguo teatro. Encasillarlos en un único estilo se antoja complicado. Su base es el metal y a partir de ahí todo es posible. Así lo demostraron recorriendo las diferentes canciones de una carrera que hace cuatro años cumplió su mayoría edad.
La rabia positiva que transmiten en sus discos y directos quedó latente con el tema ‘J.F’ del álbum ‘Revolución 12.111’. Fue uno de los más vitoreados y Molly no tuvo que cantar hasta la segunda estrofa. La dedicación de esta canción, primer videoclip de Hamlet, tenía un claro objetivo: los manifestantes que unas horas antes salían a las calles de Madrid para protestar contra la Ley del Aborto.
Ha llovido mucho desde aquel 1996 y aquel ‘Sanatorio de muñecos’ que aún guardo con predilección entre mis discos. Ahora lamento no haber seguido la evolución de una banda en plena forma que no ha perdido un ápice de la garra que son capaces de demostrar sobre el escenario. Sólo me queda dar las gracias a Hamlet por resumirme vuestros último trece años en dos horas muy auténticas.